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La importancia de sonreir
¿Ha sentido alguna vez la sensación de que ver a una persona que le sonríe o le hace sonreír, le cambia el día? En este post quiero compartir un pequeño cortometraje sobre el poder de una sonrisa.
Es bien sabido por todos la existencia de la comunicación no verbal como herramienta de comunicación interpersonal. Los buenos oradores hacen uso de ella para llegar a sus audiencias.
Si ud. proyecta una presencia cálida y agradable, eso se percibirá y contagiará hacia los demás. En cambio, si está nervioso y angustiado en una presentación, la sensación que se recibe es muy diferente. En este sentido una sonrisa ayuda a transmitir buenas sensaciones.
Por eso, es muy interesante incorporar el sentido del humor en las presentaciones.
Muchas veces nos abstenemos de incluir toques de humor en las charlas por miedo a que no sean bien recibidas, pero en la mayoría de los casos el público agradece y recuerda que le hagamos sonreír.
Y de eso trata el cortometraje, de lo importante que es que nos hagan sonreír. La historia además está contada de un modo intrigante al principio, que hace que sienta una curiosidad atrapante hasta el desenlace.
Espero que lo disfruten!
[Vimeo=http://vimeo.com/9330175]
Visto en presentarte.es
Los políticos y las emociones
Un renovado interés por las emociones y las percepciones, como elementos centrales de la comunicación política, se abre paso con fuerza en todo el mundo.
Palabras y hechos que emocionen
Aceptada la “inteligencia emocional”, los políticos comienzan a valorar la gestión de las emociones como vehículo decisivo para generar los sentimientos que les permitirán transmitir –de manera que se perciba- un determinado mensaje en las mejores condiciones. Hay una nueva mirada hacia la importancia de la comunicación no verbal (gestos, movimientos, tono, detalles…), responsable determinante de la percepción pública. Ya no se juzga a los políticos solamente por sus palabras y sus promesas, sino que su aspecto y su actitud también juegan un papel decisivo. Un gesto fuera de lugar o un comportamiento equívoco pueden minar la confianza de los ciudadanos. Muchos ya saben el carácter letal de una risita nerviosa en un momento equivocado.