¿A quien le importa lo que decís?
La importancia de saber qué decir, en el momento preciso, con la actitud precisa, al público preciso, es vital para construir una personalidad convincente.
- Del 100 % de quienes forman tu auditorio, lo lógico es que el 50 % te escuche y la otra mitad se distraiga.
- De los 50 que escuchan, la mitad está de acuerdo contigo y el resto no comulga con tus ideas.
- De los 25 que están de tu parte, la mitad adopta tus ideas porque suenan interesantes, el resto simplemente las olvida.
- Redondeando, de los 12 que asimilan tu mensaje, la mitad emprende una acción con tus ideas y la otra mitad sólo las almacena en el cerebro.
- De los 6 que emprenden una acción por tus pensamientos, 3 tienen resultados positivos y los otros 3 fracasan.
- De los que fracasan, la mitad se levanta y la otra mitad se conforma con el dolor de la caída.
- De los que tienen buenos resultados, la mitad continúa su escalada y la otra mitad se conforma con su único triunfo.
- Al final de los 3 que continúan, sólo uno se educa porque no se detiene con lo que dijiste y se sintió motivado a seguir averiguando sobre la inquietud que vos le sembraste.
Sí, al final sólo uno salió convencido de la importancia de tu mensaje.
Cualquiera que conduzca grupos deberá interesarse en interesar a los demás. Y hablar desde el corazón tanto que cuando termine tu charla los asistentes confiesen emocionados: “hoy escuché una de la mejores conferencias de toda mi vida”.
Publicado el 16 mayo 2010 en Comunicación y etiquetado en Comunicación, Lenguaje, Presentaciones. Guarda el enlace permanente. Dejar un comentario.
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